Importantísimo en una relación es la confianza.Que te duele la barriga, tírate un peo delante mío, no pasa nada. Que me tengo que colocar la churra, no hay problema delante de ella, meto la mano y la coloco estratégicamente. Que hace calor, pues yo en gallumbos y ella en braguita o culotte (el tanga me parece totalmente antierótico).
Ese grado de confianza está más que bien.
Podemos decir que es un grado medio, el grado de parejas que conviven juntas, o el grado de confianza de cuando estás recién casado. Incluso, qué diablos, que estoy en el baño haciendo mis necesidades y ella necesita entrar, pues que entre, porque la quiero y porque tenemos confianza para eso.
Pero señores, yo con Belén he ido un paso más allá.
A simple lectura pensaréis que es una chorrada, que eso no tiene importancia, pero para mí es algo casi casi tan importante como el peligro de extinción de cualquier bichito.
He dejado que me corte el pelo, ¡por segunda vez!
Diréis--Oh, es que eso crece de nuevo--
Os respondo--y una polla, ¿y si no crece, qué?
Puede que algún día ya no vuelva a tener pelo, que sea una simple bolita de billar blanca, que las entradas que me empiezan a salir ya no sólo sean entradas y que pasen a ser todo un terreno sin vida capilar. Amigos, os habla un hombre acojonado con perder la cabellera, como hombre acojonado os digo, yo confío en ella, porque sé que ella confía en mí (y tiene mucho más pelo que yo pueda cortar).
¿Qué os dejaríais hacer por vuestras parejas?