Antes, cuando iba al cole, me gustaba el fin de semana. ¡Si! Porque era la diferencia, el cambio. Sabias que el viernes por la noche podías irte a dormir mas tarde de lo habitual porque tus padres no te agobian con que mañana hay colegio, por lo que el sábado podías levantarte más tarde. Y sabias que el sábado tenias todo el día para hacer lo que quisieras, porque ese día entienden que tengas que descansar. Y eres consciente que el domingo es tu día para perrear porque al día siguiente vuelve a ser el maldito lunes.
Ahora el fin de semana, no me gusta. Es igual o peor que los días normales, entre semana. Sin nada que hacer y encima, o las tiendas están repletas de gente (sábados) por lo que no puedes ni ir de compra, o están cerrada (domingos) y no puedes ir de compras.
La tele del fin de semana no mola. Bueno, si mola. Mola por la mañana, porque echan dibujitos. Cosa que entre semana no, que solo echan noticias. Pero por la tarde, quedan substituidas las series que tanto me gustan por películas que no tienen sentido. Películas, como las llamo yo, de domingos por la tarde. Cuando una película es mala yo la llamo, una peli de domingo tarde. Malísimas. Excepto si es navidad, que entonces me echan todas las posibles de santa Claus y por cojones alguna es buena.
Salir por la noche a mí ya no me apetece. Antes, era una excusa para despistarse de los estudios o para no estar más en casa con los padres. Ahora, estando en mi casita, con mi chico y mi perro, ¿Para qué voy a salir? Es que no apetece. Me pongo mi música, o mi sesión de cine, o mi fiestecita en casa y ya está.
Yo lo que creo, es que el fin de semana estaba creado para despistarse de los padres. ¡Si! Porque cuando estudias y vives con ellos como que tienes que centrarte mas. No salir entre semana, y tienen que verte estudiar aunque tú sabes que aprobaras igual. Entonces llega el fin de semana y salimos para no verles, para que no nos agobien y porque es fin de semana, coñe, y tenemos derecho, ¿no?
Claro, ahora no vivo con ellos, ni tengo obligaciones por las mañanas que me hagan irme a dormir temprano ni acostarme tarde. Así que, para mi los siete días de la semana son igual de aburridos.
Bueno, compensa el estar al lado de Juan.